El termalismo se remonta a hace más de 2.000 años cuando los Romanos ya sabían de los beneficios del agua que la empleaban para combatir enfermedades y cultivar el bienestar y la belleza personal. Las curas termales, bajo el reconocimiento médico son el principal motivo de visita a los balnearios. Actualmente los balnearios son un lugar idóneo donde mejorar no tan solo la salud física sino también el estrés y los problemas derivados de una vida activa y ajetreada. La oferta de los Balnearios se ha complementado en los últimos años con diferentes tipos de actividades turísticas y de ocio, agrupando de esta manera a gente de diferentes edades.
Un Spa está destinado a cultivar la belleza, su objetivo es ofrecer un spa de bienestar. Un lugar para la relajación, antiestrés, cuidado de la salud y la belleza mediante técnicas y productos naturales con crenoterapia, peloides, algas, aromaterapia, etc. Se trata de lograr un lugar de cura cercano a su hábitat habitual. Se trata de un lugar que aísla a la persona de la actividad cotidiana.
El turismo de salud es de los más antiguos que se conocen a nivel mundial. En Gran Canaria, los primeros turistas que acudían a la Isla de una forma más o menos organizada - en torno a la segunda mitad del siglo XIX- pertenecían al llamado turismo de salud. Eran personas enfermas del pulmón, estómago y nervios que viajaban a la Isla atraídas por la propaganda esparcida por Europa, que hablaba de curaciones milagrosas, y hasta por el propio consejo de médicos que recomendaban el clima y las aguas minerales de Gran Canaria.
Hoy, un siglo y varias décadas más tarde, Gran Canaria mantiene su prestigio en materia de salud y descanso, para lo que ha desarrollado, como una alternativa más al turismo convencional, una amplia oferta e infraestructuras para el tratamiento y consulta para distintas afecciones o simplemente para mimar el cuerpo y relajarse.
En la Isla se encuentran centros de salud y belleza cuyas aguas, ricas en minerales y mezcladas con el agua del mar, son muy adecuadas para tratamientos de rehabilitación, reumatismos crónicos, lesiones ulcerosas, afecciones cutáneas y del sistema óseo, así como el cansancio y el estrés.
En los centros de Gran Canaria se desarrollan todo tipo de técnicas y servicios, que van desde las algas, lodos marinos, hidroterapia, baños con sales, vendas con aromaterapia y parafangos hasta la talasoterapia, termoterapia, presoterapia o drenaje linfático, reflexoterapia, quiromasajes, masajes específicos, ducha vichy, baño turco, jacuzzi, sauna, jets en piscina y un largo etcétera.
Pero no sólo sus centros especializados confieren a Gran Canaria la condición de ser un destino de turismo de salud, sino que la Isla entera es un paraíso para olvidarse del estrés, del cansancio, de las ganas de desconectar y de las dolencias que el ajetreo diario crea. Basta con los terapéuticos paseos por sus extensas playas de arena dorada, con los baños en sus cristalinas y templadas aguas de mar cargadas de yodo, sodio y otros elementos beneficiosos para el cuerpo y con el contacto con una oxigenante naturaleza, que inevitablemente obliga a la relajación.
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