España, privilegio gastronómico
Cruce de caminos, encuentro de pueblos y de razas, crisol de culturas, España tiene en su gastronomía una de las manifestaciones más ricas de su legado histórico. Rica porque son muchas las civilizaciones que nos han dejado sus sabores y saberes en el arte de la cocina y la alimentación; y rica porque la diversidad de climas de nuestra geografía se traduce, asimismo, en una gran variedad de productos que constituyen la base de nuestra dieta, una de la más sanas, según los expertos en nutrición. Ciertamente, España dispone de una gastronomía privilegiada.
Verduras y frutas de privilegio
Privilegiada porque en ella es posible tener todos los días del año hortalizas y frutas frescas recién recogidas, que pueden estar en nuestras mesas pocas horas después de cosecharse. Privilegiada porque en ella crece el olivo, que proporciona la grasa más natural, más sana y más sabrosa, la única que puede obtenerse por simple presión y la que impregna suavemente, con su sabor, muchos de nuestros platos. Y privilegiada porque en ella fructifica la vid y se produce vino, que según Leonardo da Vinci, son los únicos lugares donde se puede ser feliz.
Paraíso del pescado y del marisco
La ventaja de tener costas mediterráneas y atlánticas, y de estar próximos a las principales rutas migratorias del pescado, nos permite disponer de tal cantidad de especies que somos la envidia de los ictiófagos del resto del mundo. Toda clase de túnidos, magníficas merluzas, sabrosos besugos, delicadas lubinas y doradas, jugosas sardinas y boquerones, recios jureles, sabrosísimos rodaballos, excelentes lenguados; rape, mero, pargos, sargos, vieja, dentón, pez espada y un inacabable etcétera, que, cocinados a la plancha, cocidos acompañados de salsas variadas, asados a la parrilla o al horno, o fritos como en ningún otro sitio del mundo, nos permiten comer pescado todos los días del año sin repetir la receta. Si añadimos las especies fluviales como el salmón, el reo, la lamprea o la trucha, entre los más conocidos; los excelentes mariscos -langostinos, gambas, quisquillas, cigalas, bogavantes, langostas, centollos, nécoras, percebes, ostras, almejas, vieiras, berberechos, mejillones, erizos o espardeñas, entre otros- y un nivel de calidad dificilísimo de igualar, es muy fácil comprender por qué España es el paraíso del pescado.
El jamón Ibérico puro de bellota
Única en el mundo, la raza porcina Ibérica proporciona la mejor carne para elaborar salazones y chacinas, entre los que destaca el jamón de bellota , auténtica obra de arte culinaria, el más sabroso y aromático, el que es capaz con una sola viruta, aunque siempre es recomendable comer varias, de llenarnos la boca de sensaciones irrepetibles, lejanísimas de las que nos pueda ofrecer cualquier otro jamón.
La paella
La paella , el plato español más conocido, tiene como característica diferencial, con respecto a otros arroces, la cocción conjunta de todos los ingredientes, que permite que el cereal absorba sabores, que se impregne de ellos haciendo que en cada grano se concentre el espíritu del plato. Hay muchas paellas pero, a la hora de elegir, decídase por las de carne (pollo, conejo, pato) o por las de ingredientes de procedencia marinera, y evite las denominadas mixtas. Inolvidable el "arroz a banda" .
Brindar con algunos de los mejores vinos del mundo
España es el país que tiene más superficie dedicada al viñedo. Hay viñas en el norte, en el centro y en el sur; a nivel del mar y a alturas límite; orientadas al levante y al poniente; de variedades autóctonas -la mayoría- o de procedencia externa -las más selectas del mundo-. En consecuencia, se producen vinos tan diversos que sólo en Francia e Italia, los otros países tradicionalmente enológicos, se puede encontrar una variedad comparable. Cada plato tiene su vino y encontrarlo es un apasionante ejercicio que tiene su recompensa en el placer que produce degustarlos juntos. Unas sesenta Denominaciones de Origen de Vinos están a su disposición. Para terminar, le recomendamos tomar una copita de licor. En España se produce una enorme variedad de licores de composición muy diversa y sabores muy agradables. Tradicionalmente, el licor se considera un digestivo eficaz y, por tanto, no hay mejor manera de poner punto final a una buena comida.
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