Cerca de Elche ( Alicante , España ) existe un montículo que los árabes llamaron Alcudia (montículo) y que en la antigüedad estaba casi rodeado por un río. Se sabe que fue un asentamiento ibero llamado Helike y que los romanos llamaron Illici Augusta Colonia Julia . Cuando llegaron los árabes , situaron la ciudad más abajo, en la parte llana, conservando el topónimo romano de Illici, que fue arabizado por el sonido elche . En este montículo o alcudia es donde se encontró la Dama de Elche.
Es ésta una obra única que se data en el siglo IV adC o tal vez en el V , no comparable con ningún otro hallazgo ibérico . Tiene en su espalda un hueco que seguramente servía, como divinidad que se supone que era, para introducir reliquias , objetos sagrados o cenizas del difunto. Otras muchas figuras ibéricas de carácter religioso, halladas en otros lugares, tienen también en su espalda un hueco y, como la Dama, sus hombros se muestran ligeramente curvados hacia delante.
Se descubrió el día 4 de agosto de 1897 . Los obreros de la finca estaban realizando el desmonte de la ladera sureste de la loma de La Alcudia , con fines agrícolas. Manolico (Manuel Campello Esclápez), un chico de 14 años y que ayudaba en las tareas, fue el verdadero descubridor.
La Dama de Ibiza es una figura de arcilla de 47 centímetros de altura que data del siglo III adC . Fue encontrada en la necrópolis situada en el Puig des Molins en la isla de Ibiza , en el Mediterráneo . Está realizada a molde y tiene una cavidad en su parte posterior, probablemente para ser colgada. Se trata de la representación de una diosa cartaginesa , seguramente Tanit , relacionada con la diosa fenicia Astarté . Presenta una ornamentación muy rica en su vestuario lo mismo que en las joyas.
La mayoría de las figuras encontradas en la necrópolis de Puig des Molins son representaciones de diosas, casi siempre de arte griego porque según se cree hubo a lo largo de los siglos una gran aportación étnica desde la Magna Grecia (nombre que se dio en la Antigüedad a las colonias griegas del sur de Italia).
Se encuentra expuesta en el Museo Arqueológico de Madrid .
El poblamiento inicial de las Islas Baleares tiene distintos enfoques según las variadas teorías de los distintos prehistoriadores y arqueólogos. Es seguro que las Islas Baleares eran conocidas desde tiempos muy antiguos, aunque sólo fuese porque se ven desde la península Ibérica los días que el tiempo lo permite. No se sabe cuando zarparon los primeros colonizadores, ya que es incuestionable la dificultad que entraña el estudio de la prehistoria , ante la falta de fuentes escritas que indiquen el tipo de sociedades, culturas, hábitats, etc. que había en esa época.
Una de las pocas cosas que se pueden usar como prueba son los restos arqueológicos, ya sean materiales, restos de polen , excrementos... Pero hay casos como en los inicios del poblamiento de las Islas Baleares, en los que los restos materiales son muy escasos, y la dificultad se multiplica. Por todo esto, los investigadores se basan en suposiciones más o menos acertadas dependiendo de la opinión de otros arqueólogos y prehistoriadores. Realmente, hay dos tendencias principales. La primera defendida por Waldren y Guerrero, habla de un poblamiento desde el epipaleolítico (6000-5000 a.C.).
La segunda teoría, propuesta por Alcover et alii, defiende el poblamiento a partir del año 2500 a.C. Habría una tercera propuesta, promulgada por Lull et alii, que pondría una fecha cercana al 4500 a.C., fecha muy próxima a la que sostiene Rosselló-Bordoy; 4000 a.C. En cualquier caso también se pueden sacar conclusiones totalmente indiscutibles, como el control de la navegación y de la construcción naval (piraguas monóxilas, balsas de troncos, de juncos o de caña totora…) que tenían esas gentes para poder llegar del continente a un medio isleño. Además podemos poner a las islas como un claro ejemplo de “puente de piedra”, es decir los navegantes podían haber ido de isla a isla; de Formentera a Ibiza y de ésta a Menorca , pasando antes por Mallorca .
Símbolo de la diócesis de Barcelona.
Se halla situada en el lugar que ocupaba una basílica paleocristiana. Se empezó su construcción durante el románico pero fue finalmente acabada en el gótico, que es el estilo que predomina.
El exterior es sobrio, solamente decorado con los contrafuertes verticales. La puerta de San Ivo es una muestra representativa del llamado gótico catalán. Las naves interiores están casi a la misma altura, lo que da la impresión de estar en un solo recinto. Las capillas laterales tienen una galería superior, lo que confiere al conjunto mayor luminosidad y amplitud. El cimborrio está cubierto en el interior con un artesonado de madera. La fachada principal es de reciente construcción (finales del siglo XIX y principios del XX), aunque basada en un proyecto de 1408. Es de gran interés la puerta de acceso del claustro a la catedral y la capilla de Santa Lucía.
Levantada sobre una construcción del siglo XI.
Templo fundado en el siglo XI. La obra actual data del siglo XVIII y es de estilo neoclásico.
Templo erigido en el siglo XI del que solamente se conserva en la actualidad la cripta. Del templo fundado por el abad Oliba en 1038 se conserva el campanario románico. Constaba de una cabecera con un largo crucero al que se abrían dos absidiolos en cada brazo y una sola nave. La obra actual data de finales del siglo XVIII y es de estilo neoclásico.
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